Raphael se muestra ‘en carne viva’ en su documental ‘Raphaelismo’: ‘Creo que me ha dado la real gana de contarlo yo’

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Raphael ya no tiene miedo, ni siquiera lo pone tan nervioso como antaño subirse a un escenario a cantar ante millares de personas, algunas de las cuales son abuelas y otras nietas.

El incombustible astro de la música española ha pasado por esta edición 69 del Festival de San Sebastián, donde no hace tantos años presentó su última película, Mi gran noche (2015), dirigida por Álex de la Iglesia, para actuar en la gala de Movistar —donde la platea volvió a recibirlo de pie y con largos aplausos— y presentar el anticipo de su serie documental Raphaelismo, cuyos cuatro capítulos serán transmitidos el próximo año en la plataforma de streaming Movistar+.

En entrevista, Raphael asegura que ese no será su último trabajo, aunque matiza que una serie dramatizada como la de Luis Miguel no entra en sus planes: “No que vengan guionistas y escriban algo que no me pertenece. Y es que precisamente el ‘ismo’ está porque no me parezco ni imito a nadie”.

A estas alturas, con un personaje tan célebre y popular a nivel mundial, a sus 78 años, parecería que ya todo estaba dicho. Sin embargo, todo el equipo de produccion de Raphaelismo se siente muy convencido de la calidad inédita del documental. “Para esto les mostré metraje que guardábamos sigilosamente en casa y que nadie había visionado”, admite muy satisfecho y emocionado el cantante de Linares.

En San Sebastián, Raphael estuvo acompañado por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega (ambos de Dadá Films & Entertainment, Madrid), quienes son los directores y coproductores ejecutivos de esta miniserie documental, junto con Universal Music Spain y Movistar+. Ambos cineastas consideran haber llegado en un instante adecuado a la vida del artista, cuando cumple 60 años de su carrera. Y ha sido la oportunidad para que el propio Raphael pueda contar con cruda sinceridad lo que han sido todos estos años.

“Nosotros seguimos haciendo la serie y nos hemos dado cuenta de que cada capítulo tiene su identidad propia. El capítulo dos cuenta la conquista mundial por parte de Raphael y cuenta un momento de inflexión en su carrera que fue cuando tuvo esa crisis en Las Vegas, también cuando conoció a Natalia (Figueroa, su esposa) y se enamoró a primera vista de ella. Sin embargo, el capítulo tres es muy diferente. Es mucho más introspectivo, con un Raphael mucho más íntimo, más familiar. Lo conocemos también a través de archivos inéditos que nos ha facilitado su familia. Es una nueva faceta de Raphael que hasta el momento nadie conocía”, dice Charlie. “En el capítulo cuatro hablamos más sobre esa vertiente artística interpretativa de Raphael”, refiriéndose a su singular estilo histriónico, que a veces se confunde con amaneramiento.

Alberto acota: “¿Quién no quisiera estar en un documental de semejante magnitud de tan grande artista? No hubo que convencer a nadie. Aquí todos querían transmitirle su admiración, desde los músicos, productores, miembros de su familia que nunca habían participado, sus propios hijos como un homenaje a su padre, casi como a modo de terapia, contándonos a corazón abierto todos sus pensamientos, recuerdos, sensaciones. Muy emocionante”.

Pero las mayores declaraciones vinieron del mismísimo Raphael, el único, quien con gentileza respondió a la siguiente entrevista.

Pregunta: Usted confiesa en este documental que los nervios son sus peores enemigos. Teniendo una carrera tan extensa, con tanto escenario, ¿cómo los maneja?

Respuesta: Pues, siempre menos nervioso que antes. El no sería demasiado rotundo. Desde que me trasplantaron… Yo antes era muy inseguro. Y salía al escenario nervioso, y eso se notaba muchísimo. Las cuatro o cinco primeras canciones lo pasaba fatal. Luego ya me hacía con el campo. Pero desde que me trasplantaron (el hígado, en 2003) yo salgo al escenario como debe ser, y como soy, tranquilo y respondón. Se me van las mariposas del estómago y salgo a disfrutar con la gente, que también se la está pasando bien.

Pregunta: Hay cantantes de un solo éxito o de muy pocos que desaparecen en pocos años. ¿Cuál es la clave de la supervivencia para un artista como usted?

Respuesta: Creo que todos somos iguales. Pero en el campo del arte, cada uno es como es y ya está. No hay que buscarle tres pies al gato.

Pregunta: Pero usted no es igual. Es uno entre millares… y ha comentado que este documental le ha servido para soltarse, para liberar unas cargas.

Respuesta: No, insisto, mi trasplante es lo máximo que me haya podido ocurrir en la vida. Ten en cuenta que los raphaelistas, que saben mucho de mí, lo saben de oreja a oreja. Y las cosas, contadas así, van perdiendo su valor y su verdadero sentido. Las cosas hay que saberlas en directo, de la boca de su proprio protagonista. Creo que, al final, la gente quiere lo mejor para mí. Si soy su héroe, salgo muy bien parado.

Pregunta: Hemos visto un único capítulo —el segundo de cuatro— de su serie documental, Raphaelismo, que me parece muy revelador. Muestra una parte de usted muy sensible, vulnerable. Es duro exponerse frente a la cámara y abrirse como lo ha hecho usted. ¿Por qué se animó?

Respuesta: En realidad, no tenía ninguna necesidad. Precisamente lo hice porque no me hace falta, no estoy vendiendo nada. No voy a hacer un programa de TV para vender mis miserias, precisamente porque tengo una edad, tengo una razón. Así que no había motivo especial para hacer esta serie documental, pero me dio ilusión. Además, contada por mí, no que vengan guionistas y escriban algo que no me pertenece. Creo que me ha dado la real gana de contarlo yo. Y creo que no será lo último que haga, al menos sobre mi persona.

Pregunta: Hace pocos días falleció Mario Camus, quien lo dirigió en sus primeras películas, y usted ha publicado un texto emotivo de despedida. ¿Cómo vivió aquella primera experiencia cinematográfica, vale recordarlo ahora en un festival de cine como es San Sebastián, y así mismo sus experiencias en el mismo campo con Álex de la Iglesia?

Respuesta: Mario fue quien me descubrió. Álex fue posterior. Mario dijo: “A este niño le hacen una prueba, quiero ver que tal sale cuando lo retratan”. Entonces hicimos una escena con José Bódalo. Luego quiso verme en blanco y negro… y luego, quiso rodar conmigo. Hicimos juntos tres películas seguidas. Yo le quería muchísimo. Le estoy muy agradecido, porque ha sido de los primeros que creyeron en mí. Álex vino mucho después. Además, él es muy fan mío. Mario no era fan. Él me descubrió. Son dos historias muy diferentes. A los dos les estoy muy agradecido.

Pregunta: Hablando de los raphaelistas, los fanes con amor sin límites…

Respuesta: Creo que he hecho las cosas lo suficientemente bien como para que la gente no me olvide tan fácilmente. Habrá Raphael para siempre, por lo menos en el recuerdo.

Pregunta: Su música, sus canciones van pasando con el mismo sentimiento profundo de generación en generación. ¿De qué manera le gustaría ser recordado?

Respuesta: Con mucho amor y con una sonrisa.

Pregunta: De seguro es muy difícil bloquear las emociones en el escenario. ¿Cuándo aprendió usted a hacerlo?

Respuesta: Uf, ¡qué difícil…! Pero, de que aprendí, es un hecho. ¿Cuándo? Ni idea. Yo era muy pequeño, por eso no lo recuerdo. Yo era solista de voz primera y entré un día al teatro portátil a ver una obra de teatro, que era La vida es sueño,de Calderón de la Barca. Y aunque yo, que era cantante, me renegué de participar en ese acto, canté porque la gente me llamaba en la sala; pero no en la obra, porque yo era muy jovencillo. Pues, tener las cosas en mi cabeza tan grabadas allí y con los años que tengo, sigo igual.

Pregunta: Tras muchos años en el escenario, si tuviese que elegir una década como la mejor para la música española, ¿cuál sería?

Respuesta: Pues, esta. Porque hace mucho tiempo de todo. Es que yo ya era yo hace 60 años. Y sigo siendo yo. Yo qué sé…

Pregunta: La industria de la música ha cambiado muchísimo.

Respuesta: Sí, y es una decepción. He lidiado con esto pasando del tema, porque conmigo no va. Yo sigo en mis cosas. Yo no he traicionado jamás ni a mis canciones ni a mis autores. Ni a mi público. Sigo con mis conciertos, y el que quiera entrar, bienvenido.

Pregunta: ¿Cómo maneja al público de hoy? ¿Qué le parecen las redes sociales?

Respuesta: Pues, me divierten. Ven que no les tengo miedo. Hoy en día la gente vive muy temerosa de esas cosas. Yo no.

Pregunta: En Latinoamérica amamos a Raphael, su talento brindado durante seis décadas de canciones, que evocan tantos recuerdos. ¿Tiene previsto en el futuro nuevamente deleitarnos en nuestra región?

Respuesta: Por supuesto. Tengo que volver a Latinoamérica. Les debo una gira entera que se trastocó en América cuando empezó la pandemia y me hicieron volar enseguida de regreso a casa. Tengo que cumplir con una gira entera, que representa un año completo en América; así que, en cuanto pueda salir a día libre, tengo que agarrar el avión. Y, aparte, tengo que seguir atendiendo a mi gente de España. Pero el próximo año parece ser que las cosas pintan ya mejor y volveré a estar entonces por todo ese continente que yo tanto quiero, y que tan bien se ha portado conmigo siempre. ¡Enhorabuena!

Más sobre la entrevista a Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, directores y coproductores ejecutivos

Pregunta: ¿De dónde sale el nombre de Raphaelismo?

Charlie: Pues creo que esa energía viene de su propia vocación. Si nos remontamos en el tiempo, él viene de una familia muy humilde. De hecho, él reconoce haber pasado hambre de pequeño. Entonces uno de nuestros retos del documental era el contar eso, la épica de una persona que pasa de vivir con toda su familia en una habitación muy pequeña en un barrio de Madrid, y sale de allí y va conquistando los escenarios de todo el mundo, algo que es muy complicado. Y 78 años más tarde sigue encima de los escenarios y no lo baja nadie. Por ello, creo que pocos artistas pueden darse el capricho de agregar el “ismo” al final de su nombre y que le quede bien. ¿No?

En ese sentido, la serie pretende contar no solo la vida de Raphael, sino que existe algo que trasciende más allá del propio personaje, que es como una religión. Sus conciertos son como una homilía. Esa forma de salir al escenario y hacer que todos se pongan de pie, esa adoración del público la he visto muy pocas veces. Es como una liturgia que se establece casi sagradamente entre el público y el artista. ¡Alucinante!

Pregunta: Raphael ha aceptado que ha hecho esta serie solo porque le ha dado la gana. ¿Pero cómo establecieron los límites de los cuestionamientos entre lo público del artista y lo privado del ser humano?

Alberto: En realidad, primero hubo un encuentro en el que acordamos lo que queríamos hacer. Nosotros veníamos de hacer Anatomía de un Dandy, que es una pelicula biopic, nominada a los Goya y demás. Raphael la habia visto y le gustó. Entonces fue fácil hacerle entender que un producto audiovisual como esta serie documental sería atractiva para el espectador, con sus luces y sombras. Y que tenía que ser él mismo quien las cuente. Desde que arrancamos hicimos un total de cinco entrevistas a lo largo de muchas horas. Y desde la primera, él ya entró en el juego y nos permitió hablar de todo. No fue un pacto como tal. Simplemente fuimos preguntando y preguntando y no dijo que no a nada.

Solo hubo un episodio del cual no pudo hablar, porque simplemente se le encoge la garganta cuando habla. Fue sobre el trasplante. Es muy doloroso para él porque es el momento en que volvió a nacer. Y vio muy de cerca el fin de su vida. Y cuando lo hemos montado en la serie, y la ha visto, no nos ha cambiado ni una coma. Lo cual dice mucho de él. Y estamos eternamente agradecidos por esa confianza que ha puesto en nosotros. Creo que hasta los que no son fanáticos suyos van a empatizar con la serie.

Pregunta: Ustedes se refieren a toda esta luz con que deslumbra siempre. ¿Y cuáles son sus sombras?

Charlie: Yo creo que todos tenemos luces y sombras. Y creo que en este documental sus sombras son el lado más humano. Nos dimos cuenta, revisando su archivo, que a él le costaba mucho salir de su propia pose de artista. Pero también nos dimos cuenta que debajo de esa camisa negra que usa siempre de amuleto y debajo de esos focos hay un ser humano con sus miedos, con sus vértigos, con sus manías. Y toda la serie está plagada de ese tipo de momentos. Desde cuando sale en un autobús a cantar por todos los pueblos de España y se sube a los escenarios pasando hambre. Con la noticia del trasplante vio que si no lo hacía su vida se acaba, y su carrera, ni se diga.

Las sombras, en este caso, han sido encontrar estos momentos tan significativos de su vida y estarle agradecidos porque jamás se ha negado a contestar sobre cuestiones políticas, sobre la ambigüedad sexual que siempre le ha rodeado. Yo recuerdo algunas sesiones de trabajo que eran duras por estos temas planteados y me acuerdo perfectamente que nos miraba a los ojos y nos decía: “¡Disparad! Estoy preparado”. Para nosotros eso fue increíble.

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